El pasado 2 de octubre publiqué un post titulado ¿Existirá neutralidad en América Latina entre EE.UU. y Venezuela?, en el compartía un escrito que había hecho hace ya varios años y que ahora tiene mucha vigencia y sobre el cual prometí ofrecer mi opinión.
Este tema es un tanto complejo porque hay que analizar mucha información, la mayoría de la cual no la sabemos, pero voy a arriesgarme a ofrecer mi posición con la información que sí tengo.
Antes que nada, creo que la respuesta a la pregunta de ¿Existirá neutralidad en América Latina entre EE.UU. y Venezuela?, es un rotundo y contundente NO, me explico.
Desde la llegada de Bush a la Casa Blanca y más específicamente después de los atentados terroristas del 11-S, la atención de Washington en política exterior se ha centrado en la bien conocida “guerra contra el terrorismo” dejando a un lado todo lo demás. También se ha centrado mucho más en los países asiáticos. Todo esto ha llevado a un descuido sin precedentes de Washington de América Latina. Todo esto ha pasado al mismo tiempo que la región está presenciando como nuevos gobiernos de izquierda, sea esta moderada o más radical, se han forjado en la región y los cuales están obteniendo gran influencia en la misma.
El ejemplo más palpable es el de Venezuela, donde el presidente Hugo Chávez ha visto crecer sus ingresos exponencialmente debido a los altos precios del petróleo, y como todos sabemos la influencia política se aumenta por dos motivos, militarmente o económicamente, este último ha sido el elegido por el presidente Chávez. Al mismo tiempo que la ideología socialista del presidente Chávez se afianzaba hemos visto como he logrado conformar un grupo de países que se apoyan entre ellos y que comparten la misma idea, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Cuba. Aunque otros no se distancian mucho, como Argentina.
Todo esto ha pasado, desde mi punto de vista, con una clara ausencia programada de Chile y Brasil, que son los que políticamente llevan el mando de las naciones de América del Sur. En el norte, México ha entrado en un descalabre total, llegando a que la situación de inseguridad actual sea insostenible y pareciendo más a la franja de Gaza que a un país como México. Centroamérica y el Caribe han logrado su acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos, el conocido DR-CAFTA por sus siglas en ingles, pero han aumentado de manera considerable su dependencia energética y petrolera de Venezuela, al igual que los países suramericanos. Entonces ahí es que nace la pregunta inicial.
Creo que EE.UU. está jugando a dejar que el presidente Chávez y los gobiernos aliados se ahoguen en su propio quehacer, y hasta el momento le estaba dando un poco de resultado en los últimos meses, porque veíamos como están en situaciones difíciles con sus respectivas democracias Bolivia y Ecuador, y como Venezuela se equivocó con el tema de las FARC. Pero creo que no contaban con lo que está sucediendo en los últimos meses, que puede suponer un cambio importante en el panorama geopolítico de la región. Esto se llama Rusia y en alguna medida muy pequeña, Francia.
Estamos siendo testigos de un acercamiento, también sin precedentes entre Rusia y Venezuela, tanto desde el punto de vista económico como militar, lo cual como dije anteriormente son los dos componentes de la influencia política. Presenciamos todos los días como el presidente Chávez anuncia más programas en colaboración con los rusos, lo cual entiendo que le preocupará mucho al próximo presidente de los EE.UU., porque será la primera vez en mucho tiempo que tendrá que lidiar con influencia política a tener en cuenta en la región, la cual comienza a tener escala mundial. También el hecho del descontento de Argentina y Brasil con EE.UU. es un símbolo más de los grandes problemas que tiene Washington en la región.
Al compás de todo esto, Venezuela y Brasil, en menor medida, han tomado las riendas de la cooperación en la región, de los programas de desarrollo y de los programas de financiación. Se han hecho propuestas interesantes, algunas se han materializado como el acuerdo PETROCARIBE y algunas no, como el Gasoducto del Sur.
Todo esto me lleva a la conclusión de que el factor económico y de apoyo a programas de desarrollo serán la clave para que un país adopte una decisión firme al respecto, no creo que ninguno por cuenta propia vaya a recibir a uno con los brazos abiertos y cerrárselos al otro, si eso ocurre me inclino a pensar que será a instancia de Washington ya que esa es su forma de actuar, o estás con ellos o en contra de ellos.
Otra de las claves a este tema es el petróleo y como el presidente Chávez pueda traspasar esas grandes ganancias petroleras al desarrollo del I+D+i y la competitividad en Venezuela, que es lo único que garantiza el sostenimiento de su actual política cuando el petróleo deje de estar a precios tan altos.
En fin, cada país tendrá que tomar su decisión y la misma no se puede pronosticar de manera generalizada, hay que estudiarla caso por caso. De lo que sí estoy seguro es que en los próximos años, si cambia la política de Washington hacia la región, como creo que pasará, estaremos presenciando un duro pulso por influir en la región y NADIE será imparcial y ajeno al asunto.
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