Acabo de leer un post titulado, El Arte de Decir Que No, en uno de los blogs que leo con frecuencia. Leyendo este post, me vino a la mente esta frase en dos ámbitos de mi experiencia profesional, en la política y en la vida empresarial, y deseo compartir esta experiencia y lo que opino sobre el tema.
Siempre he manifestado que hay que aprender a decir que no, pues, para mi, es mejor no crearle ilusiones a las personas que luego se verán defraudadas, y peor aún si tú sabes de antemano que así será.
Decir No en el quehacer político
Esta situación la he enfrentado con mayor frecuencia, en mi antiguo trabajo en el Ministerio de la Juventud de Rep. Dom. Con cierta frecuencia solía decir “no es posible”, “honestamente no le veo muchas posibilidades”, o simplemente “no”, ante peticiones que ciudadanos y compañeros de trabajo formulaban ante nuestra oficina. Muchas veces los “grandes conocedores” de la política me decían que si me estaba volviendo loco, que la política no se maneja así, y que las personas acuden a las oficinas del gobierno en búsqueda muchas veces de esperanzas. Yo respondía, “es cierto que buscan esperanzas, pero esperanzas reales, no falsas, y no seré yo quien de falsas esperanzas, pues a mí me ha pasado y no me parece sensato hacerlo”. Pues confieso que esta posición era vista buena por algunos y equivocada por otros. Tal y como dice en el post que recomiendo, “no podemos caerle bien a todo el mundo”.
He tenido conversaciones interesantes con amigos muy cercanos donde debatíamos el tema, y créanme cuando les digo, que encuentras de todo. Algunos son radicales en que el político tiene que decirle al ciudadano lo que desea escuchar, con la finalidad de agraciarlo políticamente; otros están abiertos al debate y opinan que en ciertas coyunturas hay que decir que no y en otras maquillar un poco; otros, como yo, simplemente propugnan por ser sinceros, aunque he de decir que esas personas que lo profesan nunca los he visto ante la situación de tomar una acción u otra.
Cuando inicié aquella labor en el Ministerio de la Juventud me preocupaba mucho la percepción que tuvieran tanto mis compañeros de trabajo como los demás políticos de mi trabajo. En algunas ocasiones me bajaba el ánimo por ver como era imposible que otros vieran las cosas como yo. Un día mi antiguo jefe, y gran amigo, me decía: “Josué tienes que hacer las cosas como tú entiendas que están bien, tienes que hacer tu trabajo y olvidarte de lo que piensen los demás, pues al final podrán estar o no de acuerdo contigo, pero lo que nunca podrán sostener es que no trabajas siguiendo firmemente tus criterios, que es al fin y al cabo lo que importa en la vida”. Esto es totalmente cierto, y le agradezco por ese consejo, me ayudó mucho.
Entonces es cuando llego a la pregunta, ¿Es correcto decir no en política?, digo absolutamente convencido, sí.
El NO en la vida empresarial
Definitivamente, tal y como plantea el post que he recomendado, estamos diseñados para nunca decir que no ante la solicitud de un cliente, y mucho menos en las coyunturas económicas actuales. Pero confieso que ya en mi empresa hemos pasado por tener que decir que no a un posible cliente, y créanme que era un cliente grande.
Muchas veces no percibimos que el decir no, puede salvar nuestra empresa, o que simplemente puede darnos la posibilidad de atraer mejores clientes utilizando los recursos que hemos dejado libres con nuestra decisión.
Hace dos semanas estuve en un curso patrocinado por la Comunidad de Madrid en el cual cuando hablamos del tema financiero llegamos nuevamente a la conclusión de que hay veces que tenemos que decir que no a un cliente. Explicándolo de manera sencilla en términos financieros, el crecer -aumentar ventas con los clientes que ya tenemos o conseguir nuevos clientes- implica que necesitaremos mayores recursos para lograrlo, y esto traducido, necesitaremos más dinero.
Antiguamente -hace un año- estos recursos que se necesitaban para crecer eran financiados con líneas de crédito, instrumento financiero que los bancos están recortando, hoy las empresas necesitan recursos propios para hacerlo y pueden con ello afectar la liquidez y por ende poner en riesgo la continuidad de la empresa. Parte de los problemas de las empresas hoy en día.
En aquel curso, una de las recetas del profesor fue, “Hay que poner en una balanza el tema del crecer con el tema de la sostenibilidad de la empresa, si no se puede crecer, no se crece”.
En fin, como lo veo es que decir que no es una virtud, es algo que no muchas personas lo hacen, y lo que es peor, muy pocas entienden la conducta de quienes decimos que no. Una vez alguien dijo “No te puedo decir la clave del éxito, pero si la del fracaso, querer complacer a todo el mundo”.
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1 response so far ↓
1 Alessandra // Mar 20, 2009 at 4:57 pm
Felicidades!Excelente post Josué.
Tambien saber decir no, logra que los demás no abusen de nosotros aprovechando nuestra falta de habilidad asertiva. Y consigue, sobre todo, no quedarse con ese sentimiento de debilidad íntima, desestabilizadora, frustrante, que procede de sentir quebrada nuestra voluntad, sentimiento que suele terminar en y descontento.
Amor me gusto mucho esta frase.
Una vez alguien dijo “No te puedo decir la clave del éxito, pero si la del fracaso, querer complacer a todo el mundo”.
Felicidades!!!
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